LA CÁLIDA TARDE OTOÑAL
me mece entre recuerdos lejanos,
casi perdidos en un tiempo
difuso,
ausente del olvido.
Sensaciones del ayer
regresan, viejos susurros
de amor acarician
mi alma adormecida,
prisionera de una espera
eterna donde los versos
ocres dibujan la nostalgia
del ayer.
Las hojas de los arboles
se lanzan a un abismo extraño
donde las palabras no dejan
de gritar una soledad imperfecta.
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