(a Juan
Ruiz de Torres)
LAS
PALABRAS ABANDONARON
el poema y corrían
desesperadamente
hacia un olvido extraño.
Trataban de ocultarse
para llorar por Juan,
su amigo fiel,
leal, el compañero
que, cada día, las mostraba,
horizontes nuevos,
Siempre las ofrecía
esperanzas deslumbrantes,
misterios por descubrir.
Juan siempre perseguía
nuevos proyectos
para contar
las estrellas del cielo
azul.
Las voces enmudecieron.
Juan, se perdió por
sendas amargas
donde el verso
acabó con toda su magia.
Todo era silencio!
Las palabras, deshechas
de dolor,
huyeron por deformes
espejos de un ayer lejano.
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